Me encantan las esdrújulas, qué le vamos a hacer.
Que esto se acaba... para volver a empezar. ¿Y si no hubiera principios ni finales? ¿si todo fuera un continuum de esos qué? De hecho estamos venga a dar vueltas al sol, por si a alguien se le ha olvidado, y luego más vueltas sobre nosotros mismos. Lo que no sé como no acabamos mareados. O igual sí que estamos mareados y por eso hacemos tantas tonterías. Como festejar el fin de año. Paradójico lo encuentro porque acaba sin acabar y empieza sin finalizar. Lo que pasa es que nos gusta mucho festejar. Así se nos olvida lo poca cosa que somos. Por eso necesitamos estos límites de principio y final. Que nos aconjoga la inmensidad de ser tan nimios. Dichoso ombligo que cuando apartamos la vista de él nos da vértigo.
Y volviendo a la cruda realidad, que es cruda porque no hay quien se la trague, tengo el coche en el taller, lo ingresé por precaución y ahora el diagnóstico es que tiene más que una tos. Que le tengo que poner profilaxis y me va a costar casi un riñón. Snif. Me ha pasado por no meter el pie hasta el fondo. No se puede ser moderada con la mecánica. Es que soy de letras y me cuesta tomar las medidas. Soy de letras dice... Lo correcto sería decir que soy de las letras, de las del banco, soy toda de ellos y del poderoso caballero. Lo de caballero es porque la frasecita viene de antiguo, cuando se era más educado hasta para robar, lo que no quitaba para hacerlo y para que el mentado caballero fuese igual de ruin que ahora.
Así que ahora, peatón forzado, me cuesta echarme a la calle y no poder ver mi navecita azul esperándome para volar lejos o no, así que no me echo, a la calle digo, y me quedo en casa, disfrutando de la soledad y el espacio, a modo de isla desierta, rodeada de libros por leer, cosas por hacer, y enganchada en esta red en la que me enredo voluntariamente día sí y día también, en la esperanza de encontrar más náufragos voluntarios dispuestos a compartir su tiempo (o perderlo, si eso es posible, que tengo mis dudas) en este universo alternativo que, a mi por lo menos, tantas alegrías me ha dado.
Y volviendo al tema del final de año obligado, deseo lo que ha de ser de todas formas: que el próximo año nos traiga el siguiente, como siempre ha sido, por los siglos de los siglos. Amén.

